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Suelos/Pino Melis

 

Tarima de pino Melis procesada

Tarima ya procesada en paquetes de 1m2

 

Tarima de pino Melis procesada

Tarima original antes de ser procesada.

 

Tarima de pino Melis procesada

Tarima original antes de ser procesada.

 

Tarima de pino Melis procesada

Tarima original antes de ser procesada.

 

Tarima de pino Melis procesada

Tarima original antes de ser procesada.

 

 

 

 

 

F 025  Tarima de pino Melis procesada  i   

Modelo: Lote Oraá

Medidas:
       Base: 6.00 cms
       Altura: 60.00 cms
       Fondo: 2.00 cms

Unidades disponibles: 100

Origen: Madrid. Salamanca.

Materiales: Pino Melis

Data: 1930

Precio: a consultar

Lote en distintos despieces para instalar en espiga o corte pluma preferiblemente.
Se entrega con la machimbre nueva o sin macho para instalar pegado a la solera.







COMO COMPRAR, INSTALAR Y ACABAR LOS SUELOS CON PINO MELIS DE DERRIBO:























1. SUELOS A ESPIGA: Decida el tamaño de tabla que necesita. Normalmente los suelos a espiga se montaban con tablas de entre 55 y 70cms de longitud por 5,5 a 7 cms de anchura. Podemos preparar el tamaño de tabla que usted demanda supeditado al stock disponible en cada momento.























2. CENEFAS O FAJEADOS: Son las tablas que se usaban para colocar alrededor de la espiga y ajustarla a las paredes. Se trata de tablas más largas que las usadas para la espiga. Su longitud y anchura puede ser variable. Una buena idea es colocar las más largas en las zonas más visibles y las menos largas en zonas cubiertas por alfombras o sofás. Su precio suele ser 30%/m2 superior al del de las tablas para espiga. No necesariamente deben pertenecer al mismo lote que la madera usada para espiga.























3. SUELOS "A LA ESPAÑOLA": Se llaman así a los suelos que se realizan con todas las tablas en la misma dirección, normalmente desde la puerta hacia la ventana. En este caso se suelen colocar tiras de distinta anchura en orden aleatorio. Se consiguen suelos de aspecto más moderno.























4. LA MACHIMBRE: Si la tarima va montada sobre rastrel es necesario que las tablas vayan machihembradas para que al pisar sobre una de ellas no se hunda con respecto a las otras (efecto tecla de piano). Sin embargo hay quién opta por encolar las tablas a la solera de cemento o pasta autonivelante o a tableros de aglomerado hidrófugo o calabó fenólico que nivelan la solera. En tal caso la machimbre no es necesaria y ganamos medio centímetro de anchura de cada tabla, lo que supone menos desperdicio, y por ello un ahorro en términos ecológicos y económicos. Ganamos también años de vida para el suelo pues el suelo machihembrado agota su vida cuando los sucesivos acuchillados alcanzan la profundidad de la machimbre, unos 5 mm, en tanto que lo suelos sin machihembrar ofrecen todo su grosor.























5. EL GROSOR DE LA TABLA: Las tablas en origen tenían entre 20 y 22 mm habitualmente, pero a lo largo de su vida las tarimas pueden haberse acuchillado varias veces y en mayor medida en zonas de paso y en menor medida en bajo las camas y bordes de las habitaciones. Por esa razón hemos de regruesar las tablas antes de entregarlas para que todas tengan el mismo grueso una vez colocadas en obra, o bien acuchillarlas una vez instaladas. Las mínimas diferencias de altura entre tablas que se aprecien tras su instalación desaparecerán tras su acuchillado ulterior a la instalación. No obstante y para que el acuchillado sea mínimo diferenciamos 3 grosores de tabla:




- F: de 16 a 18mm




- N: de 18 a 20mm




- G: de 20 a 22mm









Los distintos grosores se pueden mezclar usándolos en estancias diferentes






















6. ACABADO: Toda madera instalada tenderá a homogeneizar su tonalidad con el paso del tiempo en función de las condiciones lumínicas de la estancia entarimada. No obstante si se pretende la homogeneidad de tonos desde el primer momento, el teñido de la superficie con nogalinas o anilinas da muy buenos resultados. Tras ello se podrá encerar o barnizar según el criterio personal. Actualmente está en boga dejar la madera desnuda tratándola y fregándola periódicamente con lejía. si por el contrario se pretende dotar de mayor sensación de profundidad a los suelos entarimados a espiga, se impone la utilización de las tablas mas claras en una de las vertientes de la espiga y las mas oscuras en la contraria.